Desentrañando la Vida de un Maestro Estratega
Introducción:
Bienvenidos a Antena Historia, el podcast que te transporta a través de los anales de la historia militar. En el episodio de hoy, exploraremos la vida y legado de uno de los más grandes teóricos militares de todos los tiempos: Carl von Clausewitz.
El ambiente político y militar de Europa en 1780 era muy complejo y turbulento. Por un lado, se desarrollaba la guerra de independencia de Estados Unidos, en la que Francia, España y Holanda apoyaban a los rebeldes contra Gran Bretaña. Por otro lado, se libraba la guerra de sucesión bávara, que enfrentaba a Austria y Prusia por el control de una región alemana. Además, había tensiones entre Rusia y el Imperio Otomano por el dominio de los Balcanes y el mar Negro. Y también había conflictos internos en algunos países, como la revolución francesa, que comenzaría en 1789.
Por ir acercándonos a nuestro protagonista podemos hablar de un conflicto que le viene muy cercano que es la Guerra de Sucesión bávara
La guerra de sucesión bávara: un conflicto olvidado de la historia europea
La guerra de sucesión bávara fue una breve pero significativa confrontación entre Austria y Prusia por el control de varias regiones del ducado de Baviera a finales del siglo XVIII. Aunque no hubo grandes batallas ni cambios territoriales decisivos, esta guerra reveló las tensiones y rivalidades entre las principales potencias europeas de la época, así como las aspiraciones de los pequeños estados alemanes.
El origen de la guerra se remonta a la muerte sin descendencia del elector Maximiliano José de Baviera en 1777. Según el testamento del difunto, el heredero legítimo era Carlos Teodoro, elector palatino y jefe de la rama más antigua de la casa de Wittelsbach, a la que pertenecía también la dinastía bávara. Sin embargo, Carlos Teodoro no tenía interés en gobernar Baviera y estaba dispuesto a ceder parte de sus territorios a Austria, que desde hacía tiempo ambicionaba la baja Baviera y el alto Palatinado, que sumaban casi un tercio del electorado bávaro.
Austria, gobernada conjuntamente por María Teresa y su hijo José II, aprovechó la oportunidad para ocupar militarmente las zonas reclamadas en 1778, con el consentimiento de Carlos Teodoro. Pero esta acción no fue aceptada por Prusia, que veía en el aumento del poder e influencia de Austria una amenaza para sus propios intereses en el sur de Alemania, especialmente para su proyecto de unir Prusia con los margraviatos de Ansbach y Bayreuth. Federico II el Grande, rey de Prusia, se alió entonces con el duque Carlos II Augusto de Zweibrücken-Birkenfeld, primo y sucesor de Carlos Teodoro en caso de que este muriera sin hijos, y con el elector Federico Augusto III de Sajonia, que también reclamaba una parte de Baviera.
En julio de 1778, las tropas prusianas y sajonas invadieron Bohemia, el reino más oriental de los Habsburgo, con la intención de presionar a Austria para que renunciara a sus pretensiones sobre Baviera. Sin embargo, se encontraron con una fuerte resistencia por parte del ejército austriaco, que defendió sus posiciones a lo largo de la frontera entre Silesia y Austria. La guerra se convirtió entonces en una guerra de posiciones, sin grandes enfrentamientos ni avances significativos por ninguno de los bandos. Los prusianos intentaron varias veces romper las líneas austriacas, pero fueron rechazados con grandes pérdidas. Los austriacos, por su parte, no se atrevieron a atacar el territorio prusiano por temor a provocar una intervención francesa o rusa en favor de Prusia.
La guerra se prolongó durante casi un año, causando miles de bajas por ambos lados, principalmente por enfermedades y hambruna. El conflicto se hizo impopular entre las poblaciones afectadas, que sufrían los estragos de la guerra y las exacciones de los soldados. Finalmente, gracias a la mediación del emperador José II y del zar ruso Pedro III, se firmó el tratado de Teschen el 13 de mayo de 1779, que puso fin a la guerra. Según los términos del tratado, Austria renunció a sus demandas sobre Baviera, excepto por el Innviertel, una pequeña región al norte del río Inn que pasó a formar parte de Austria. Prusia reconoció la soberanía de Carlos Teodoro sobre Baviera y renunció a sus pretensiones sobre Ansbach y Bayreuth. Sajonia recibió una compensación económica por sus reclamaciones sobre Baviera.
La guerra de sucesión bávara fue un episodio menor en la historia europea, pero tuvo algunas consecuencias importantes. Por un lado, demostró la debilidad militar y política de Austria frente a Prusia, que se consolidó como la principal potencia alemana. Por otro lado, frustró las aspiraciones de José II de reformar el Sacro Imperio Romano Germánico y de crear una federación de estados bajo su liderazgo. Además, la guerra reveló la inestabilidad del equilibrio de poder en Europa, que se vería alterado por la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas en las décadas siguientes.
En este contexto, las alianzas y los intereses de las potencias europeas cambiaban constantemente, y se producían intrigas diplomáticas, batallas navales y terrestres, y movimientos revolucionarios. Europa era un escenario de luchas por el poder, la libertad y la influencia, que marcarían el destino del continente y del mundo en los años siguientes.
Pues aquí en este ambientazo nace nuestro protagonista
Segmento 1: Los Primeros Años
el 1 de junio de 1780 en Burg muy cerca de Magdeburg, en el seno de una familia de bajos recursos pero noble linaje, Su padre fue Friedrich Gabriel Clausewitz, un teniente en el Ejército prusiano de Federico II el Grande, que fue desmovilizado por no ser de ascendencia noble, Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz creció en una Europa convulsionada por la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas. Su temprana educación militar comenzó a los 12 años, cuando ingresó a la Cadet School en Berlín, marcando el comienzo de una carrera que lo llevaría a los campos de batalla más importantes de su tiempo.
Mucho se habla de la nobleza o no de nuestro protagonista, Y se hace mucho hincapié en la partícula “von” de su apellido Pero, ¿qué significa el «von» que precede a su apellido? ¿Es una señal de nobleza o de origen geográfico?
La palabra «von» en alemán significa «de» o «del» y se usa como una preposición o como parte de un nombre. En algunos casos, indica una pertenencia a un lugar, como una ciudad, un pueblo o una región. Por ejemplo, Hans von Duisburg significa «Hans de Duisburg». En otros casos, indica una pertenencia a la nobleza, como un título o un rango. Por ejemplo, Otto von Bismarck significa «Otto, conde de Bismarck».
En el caso de Carl von Clausewitz, el «von» indica que era miembro de la nobleza prusiana. Su padre era un oficial del ejército que recibió el título de barón (Freiherr) en 1786. Su madre era hija de un alcalde y también tenía ascendencia noble. Por lo tanto, Carl von Clausewitz pertenecía a la baja nobleza (Niederadel) y tenía derecho a usar el «von» como parte de su nombre.
Sin embargo, no todos los que llevan el «von» en su nombre son nobles. En la Edad Media y en los primeros tiempos modernos, era común que los plebeyos añadieran el «von» a sus nombres para darles un toque aristocrático o para indicar su procedencia. También hubo casos de personas que fueron ennoblecidas por sus servicios al Estado o por su riqueza y que adoptaron el «von» como símbolo de su nuevo estatus. Por ejemplo, Joachim von Ribbentrop fue un diplomático nazi que no nació con el «von», sino que lo añadió a su nombre cuando se casó con una mujer noble.
Con la abolición de la monarquía en Alemania y Austria en 1919, el uso del «von» cambió. En Alemania, se convirtió en una parte ordinaria de los nombres, sin implicar ningún privilegio o tratamiento especial. En Austria, se eliminó por completo y se prohibió su uso legal. Por ejemplo, Friedrich von Hayek pasó a ser Friedrich Hayek cuando Austria suprimió todos los indicadores de nobleza en los nombres familiares.
Segmento 2: Las Guerras Napoleónicas
Se alistó en el ejército prusiano a los 12 años, como cabo del 34 regimiento de infantería, y pronto destacó por su inteligencia y talento. Estudió en la Academia Militar Prusiana de Berlín, donde fue el primero de su promoción y se hizo amigo del general Gerhard von Scharnhorst, futuro reformador del ejército prusiano.
Su primera experiencia bélica fue en 1793, cuando participó en la toma de la ciudad de Maguncia, sitiada por los franceses. Luego combatió en las guerras revolucionarias francesas y en las guerras napoleónicas, donde sufrió la derrota prusiana ante los franceses en las batallas simultáneas de Jena y Auerstädt, en 1806. Fue hecho prisionero y liberado al año siguiente.
Tras su regreso, se casó con Marie von Brühl, una joven noble con la que mantuvo una estrecha relación intelectual y sentimental. También se convirtió en profesor de la academia militar donde se había formado y en tutor del príncipe Federico Guillermo.Para el que escribió un ensayo titulado “los más importantes principios del arte de la guerra para completar mi curso de instrucción para Su Alteza Real el Príncipe de la corona” . En este texto digamos que se asentaban las bases de forma un tanto rudimentaria de la que sería su obra posterior su obra titulada “de la Guerra”
Recordemos que Prusia se había convertido en un estado satélite de Francia y en estos momentos de 1812 Napoleón estaba implicado en los preparativos de la invasión de Rusia por supuesto nuestro protagonista y varios oficiales prusianos no estaban de acuerdo con la postura del gobierno prusiano de alianza con Francia que había impuesto Napoleón a Prusia tras su derrota. Por eso, pidió la baja en el ejército prusiano y se unió al ejército ruso, junto con otros oficiales prusianos, para seguir luchando contra Napoleón. Bajo bandera rusa y grado de teniente coronel, participó en batallas como la de Borodino, en 1812, donde resultó herido. Para esta campaña todos los oficiales prusianos fueron adscritos a la Legión alemana que estaba para ayudar al Zar Alejandro I contra Napoleón, en este caso nuestro protagonista fue adscrito como ayudante de campo y jefe de Estado Mayor en varias unidades del ejército ruso, dada su formación, pero los recelos de los rusos sobre estos oficiales prusianos impidieron que ninguno de ellos obtuviera el mando de tropas rusas en el campo de batalla
Imaginaros lo que podría haber sido un oficial prusiano sin tener ni zorra idea de el idioma ruso mandando tropas. No obstante pudo ver como la gran derme francesa se hundía y se retiraba de Moscú, además fue testigo del desastroso cruce del Brezina.
Ademas Clausewitz fue parte importante en La Convención de Tauroggen, participando en la redacción del tratado y que es esta convención?, no te preocupes que te lo cuento ahora mismo.
La Convención de Tauroggen, también conocida como el Tratado de Tauroggen, fue un acuerdo firmado el 30 de diciembre de 1812 durante las Guerras Napoleónicas. La convención tuvo lugar en Tauroggen (hoy Tauragė, Lituania) entre representantes del Imperio Ruso y del Reino de Prusia. Este acuerdo se desarrolló durante la retirada del ejército francés liderado por Napoleón de Rusia después de la desastrosa campaña de 1812.
Las principales disposiciones de la Convención de Tauroggen fueron las siguientes:
- Armisticio entre Rusia y Prusia:
El acuerdo estableció un armisticio entre las fuerzas rusas y prusianas presentes en la región de Tauroggen. Esto implicó la suspensión temporal de las hostilidades entre ambos ejércitos.
- Retirada de las Tropas Prusianas del Lado Francés:
Según los términos del tratado, se acordó que las fuerzas prusianas, que previamente habían estado aliadas con Napoleón y luchado en el lado francés, se retirarían del conflicto y no participarían más en las hostilidades contra Rusia.
- Neutralidad Prusiana:
La Convención de Tauroggen estableció la neutralidad prusiana en el conflicto entre Rusia y Francia. Prusia se comprometió a no volver a unirse a la alianza napoleónica y a abstenerse de hostilidades contra Rusia.
- Reconocimiento del Reino de Prusia:
Rusia, en reconocimiento a la retirada de Prusia del conflicto al lado francés, acordó respetar la integridad territorial del Reino de Prusia.
Es importante destacar que la Convención de Tauroggen fue un acontecimiento importante en el contexto de las Guerras Napoleónicas, ya que marcó un cambio en la posición de Prusia en el conflicto. Posteriormente, Prusia se unió a la Sexta Coalición contra Napoleón en 1813, participando activamente en la lucha contra las fuerzas francesas en la Batalla de Leipzig y en otras importantes confrontaciones hasta la caída final de Napoleón en 1815.
Cuando Prusia se rebeló contra Napoleón en 1813, Clausewitz volvió a su ejército nacional y fue ascendido a coronel. Participó en las campañas de 1813-1814 y 1815, donde asistió a la batalla de Waterloo como jefe del Estado Mayor del III cuerpo de Ejército prusiano al mando del general Johann von Thielmann
Tras el fin de las guerras napoleónicas, Clausewitz fue nombrado director de la Academia Militar Prusiana y general mayor. Allí comenzó a escribir su obra maestra: De la guerra, un tratado sobre los principios y la filosofía de la guerra que abarca ocho volúmenes. Sin embargo, no pudo terminarla antes de morir.
Clausewitz falleció el 16 de noviembre de 1831 en Breslavia, Silesia, víctima del cólera. Su esposa Marie se encargó de publicar su obra póstumamente al año siguiente. De la guerra se convirtió en un clásico de la literatura militar y ha sido leído y comentado por generales, políticos y académicos de todo el mundo.
Segmento 3: La Teoría de la Guerra
Tras las Guerras Napoleónicas, Clausewitz dedicó gran parte de su vida a la reflexión y la escritura. Su obra cumbre, «De la Guerra» (Vom Kriege), es una exploración profunda de los conceptos fundamentales de la guerra y la estrategia. Clausewitz argumentaba que la guerra era una continuación de la política por otros medios y que la naturaleza de la guerra estaba sujeta a la interacción compleja de factores políticos, sociales y militares..
Clausewitz define la guerra como «un acto de fuerza para obligar al enemigo a hacer nuestra voluntad». Según él, la guerra es un fenómeno político, que se origina por la existencia de intereses contrapuestos entre los estados. La guerra es el medio para lograr los fines políticos, y por lo tanto debe estar subordinada a la razón de estado. Clausewitz afirma que «la guerra no es más que la continuación de la política por otros medios».
Sin embargo, Clausewitz también reconoce que la guerra no es un acto puramente racional, sino que está sujeta a la influencia de factores impredecibles, como el azar, la fricción, el clima, el terreno, la moral, el ingenio y la pasión. Estos factores hacen que la guerra sea un fenómeno complejo y dinámico, que requiere una constante adaptación a las circunstancias cambiantes. Clausewitz llama a esta dimensión de la guerra «la niebla de la guerra», que dificulta el cálculo racional y la planificación.
Para superar esta dificultad, Clausewitz propone el concepto de «el golpe de vista», que es la capacidad de percibir rápidamente la situación y tomar las decisiones adecuadas. Esta capacidad se basa en el talento natural, la experiencia y el estudio de la historia militar. Clausewitz considera que el golpe de vista es el rasgo más importante de un buen comandante militar, que debe combinarlo con el valor, la determinación y la presencia de ánimo.
Otro concepto clave de Clausewitz es el de «el centro de gravedad», que es el punto donde se concentra la mayor parte de la fuerza del enemigo y donde se debe dirigir el ataque principal. El centro de gravedad puede ser el ejército enemigo, su capital, su líder o su voluntad de luchar. Clausewitz sostiene que el objetivo supremo de la guerra es desmoralizar al enemigo y romper su resistencia, lo que se logra mediante una serie de victorias decisivas que le obliguen a aceptar nuestras condiciones.
Clausewitz también distingue entre tres tipos de guerra: la guerra absoluta, la guerra real y la guerra limitada. La guerra absoluta es el ideal teórico de una guerra total, donde se emplea toda la fuerza disponible para aniquilar al enemigo sin restricciones morales o políticas. La guerra real es la práctica histórica de una guerra imperfecta, donde se aplican ciertas limitaciones y moderaciones debido a las consideraciones políticas, económicas, sociales y humanitarias. La guerra limitada es el caso particular de una guerra con un objetivo limitado y definido, como una conquista territorial o una reivindicación diplomática.
Clausewitz introduce la «Trinidad Clausewitziana», que identifica tres elementos críticos en la guerra: el gobierno, el ejército y el pueblo. Estos actores representan las dimensiones políticas, militares y sociales de la guerra. Su interacción y dinámica influyen en el curso y la naturaleza de los conflictos.
Finalmente, Clausewitz ofrece una serie de principios generales para conducir la guerra con éxito, como los siguientes:
- La unidad de mando: se debe tener un solo jefe supremo que tenga autoridad sobre todas las fuerzas armadas y que coordine sus acciones.
- La economía de fuerzas: se debe emplear la menor cantidad posible de fuerzas para lograr el máximo efecto.
- La concentración: se debe concentrar las fuerzas propias en el punto decisivo del campo de batalla y evitar dispersarse.
- La sorpresa: se debe buscar sorprender al enemigo mediante movimientos rápidos e imprevistos que le impidan reaccionar.
- La ofensiva: se debe tomar la iniciativa y mantenerla durante toda la campaña, buscando siempre imponer nuestra voluntad al enemigo.
- La seguridad: se debe proteger las propias líneas de comunicación y abastecimiento, así como evitar caer en emboscadas o trampas del enemigo.
- La simplicidad: se debe evitar los planes complicados o confusos que puedan generar errores o malentendidos.
En conclusión, la obra de Clausewitz «De la guerra» es una obra maestra de la teoría militar y la estrategia, que ha influido en muchos pensadores y líderes militares posteriores. Su análisis de la guerra como un fenómeno político, complejo y dinámico, así como sus consejos prácticos para los comandantes militares, siguen siendo relevantes y útiles para entender y afrontar los conflictos actuales.
Segmento 4: El Legado Duradero
Aunque Clausewitz no vio completada su obra, su legado ha perdurado a lo largo del tiempo. Sus ideas han influido en generaciones de estrategas militares y políticos. Desde la Guerra Fría hasta la actualidad, la teoría de Clausewitz ha sido examinada y debatida, adaptándose a las cambiantes realidades del conflicto armado.
Segmento 5: Conclusión
En conclusión, la vida de Carl von Clausewitz fue moldeada por el tumultuoso período de las Guerras Napoleónicas. Su legado perdura a través de su obra, que continúa siendo estudiada y aplicada en academias militares y círculos políticos en todo el mundo. Síguenos en Antena Historia, donde desentrañaremos más capítulos fascinantes de la historia militar. ¡Hasta la próxima!
Y si queremos apreciar realmente la amplitud y la talla de nuestro protagonista de hoy, podemos ver lo que opinaba otro gran monstruo de la estrategia como fue Moltke “el viejo”
Helmuth Karl Bernhard von Moltke fue un destacado militar prusiano que se desempeñó como jefe del Estado Mayor General durante las guerras contra Dinamarca, Francia y las de unificación alemana. Su pensamiento estratégico y operacional influyó en las generaciones posteriores de oficiales y teóricos de la guerra. Entre sus fuentes de inspiración se encontraba la obra de Carl von Clausewitz.
¿Qué lecturas u opiniones tuvo Moltke sobre la obra de Clausewitz? Basándonos en las cartas, escritos y discursos de Moltke, así como en los testimonios de sus contemporáneos y biógrafos podemos conocer algo de esto.
Moltke conoció personalmente a Clausewitz cuando era un joven oficial en el servicio prusiano. Según el historiador Arden Bucholz, Moltke asistió a algunas de las conferencias que Clausewitz impartió en la Academia de Guerra de Berlín entre 1818 y 1830. También es probable que Moltke leyera algunos de los ensayos y artículos que Clausewitz publicó en revistas militares durante ese período. Sin embargo, no hay evidencia directa de que Moltke leyera «De la guerra» antes de la muerte de Clausewitz en 1831.
Fue en la década de 1840, cuando Moltke estaba destinado en Turquía como asesor militar del sultán otomano, cuando se interesó por la obra de Clausewitz. Según su biógrafo Daniel Hughes, Moltke aprovechó su tiempo libre para estudiar historia militar, geografía, idiomas y literatura. Entre los libros que leyó se encontraba «De la guerra», que había sido publicado póstumamente por la viuda de Clausewitz en 1832. Moltke quedó impresionado por el análisis lúcido y profundo que Clausewitz hacía de la naturaleza, el propósito y los principios de la guerra. También apreció la forma en que Clausewitz combinaba la teoría con la práctica, basándose en su propia experiencia como soldado y como estudioso.
Moltke escribió varias cartas a su hermano Adolf, en las que expresaba su admiración por Clausewitz y su influencia en su propio pensamiento. Por ejemplo, en una carta fechada el 7 de noviembre de 1845, Moltke escribió:
«Clausewitz es sin duda el primero que ha tratado la guerra desde un punto de vista filosófico; él es el único que ha elevado el arte militar al nivel de una ciencia (…) Su libro es una mina inagotable de pensamientos profundos; cada frase contiene una verdad importante; cada página es instructiva».
En otra carta, fechada el 22 de diciembre de 1846, Moltke afirmó:
«Clausewitz es mi maestro; él es el único que me ha enseñado lo que es la guerra; él es el único que ha comprendido su verdadero significado y sus leyes».
Moltke también reconoció la influencia de Clausewitz en sus propios escritos militares. En su obra «Sobre la estrategia», publicada en 1858, Moltke citó varias veces a Clausewitz para apoyar sus argumentos sobre temas como el papel del azar, la fricción, el centro de gravedad, la ofensiva y la defensiva, la economía de fuerzas, las líneas de operación y las líneas interiores y exteriores. Moltke también adoptó el concepto clausewitziano de «guerra absoluta» como un ideal teórico al que se acercan más o menos las guerras reales, dependiendo del grado de violencia, duración e intensidad con que se libran.
Sin embargo, Moltke no fue un seguidor ciego ni un imitador servil de Clausewitz. También tuvo algunas críticas y divergencias con respecto a su obra. Por ejemplo, Moltke consideraba que Clausewitz había exagerado el papel del genio militar y había subestimado el papel del conocimiento científico y técnico. Moltke también creía que Clausewitz había sido demasiado pesimista sobre la posibilidad de prever y controlar los acontecimientos en la guerra, y había ignorado el papel de la política, la diplomacia y la opinión pública. Moltke también se distanció de la famosa frase de Clausewitz de que «la guerra es la continuación de la política por otros medios», argumentando que la guerra era un medio extremo y excepcional, que solo debía emplearse cuando todos los demás medios hubieran fracasado.
En conclusión, Moltke tuvo una lectura atenta y crítica de la obra de Clausewitz, reconociendo su valor como fuente de inspiración y orientación, pero también señalando sus limitaciones y contradicciones. Moltke no se consideraba un discípulo de Clausewitz, sino un continuador de su obra, adaptándola a las circunstancias cambiantes de su época. Moltke contribuyó así a difundir y enriquecer el legado de Clausewitz, que sigue siendo una referencia ineludible para el estudio de la guerra.



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